Se encuentra en el inicio de la Calle de los Pasos. Sus muros perimetrales rodean un complejo arquitectónico que se conserva en buen estado y en pleno uso. Su fachada, adornada con columnas salomónicas, presenta una torre izquierda aún completa mientras la derecha muestra los daños y deterioro por el paso de los años y por los terremotos que castigaron a la ciudad. Los seísmos acontecieron una y otra vez haciendo que ésta sufriera daños considerables que derribaron una parte en 1565, 23 años después de su edificación. Luego de los trabajos de reconstrucción el complejo fue habilitado de nuevo, sólo para recibir otra vez los bruscos movimientos de la tierra. Fue restaurada y se conserva impecable en su interior, donde cientos de fieles escuchan misa los domingos.
En su vecindad puede visitarse un complejo de ruinas de lo que anteriormente estaba en pie. Sin embargo, a diferencia de otros templos reconstruidos, a éste no se le despojó de su aspecto antiguo y deteriorado, el cual, para muchos tiene un gran valor estético y artístico, mientras que para otros no hace justicia con el esfuerzo de reconstrucción realizado.
Rodeado de dulces sabores En el interior de su muro perimetral se encuentra una variedad de ventas de dulces y recuerdos que añaden entretenimiento al visitante. Todo el interior que rodea al atrio está empedrado por completo al igual que las calles. Este templo, junto a varios parques de la Ciudad Colonial , es un destino familiar para disfrutar el día.Hogar de los restos de un Santo Este templo ha recibido muchas visitas, dado que en su interior alberga los restos del Santo Hermano Pedro de San José de Betancur, junto a velas encendidas que alumbran el pasillo donde se alcanza a escuchar los rezos de los fieles.
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