Ruinas de la Iglesia de San José el Viejo Se localiza sobre la 5ª Avenida Sur y 8ª Calle Poniente. Sus ruinas se rodean de un silencio y paz privilegiados, ya que esta parte de la ciudad no es tan transitada como otros sectores de La Antigua Guatemala. Su fachada es tradicional, de frente alto entre dos torres gemelas que sostienen a los campanarios. Posee columnas con detalles circulares, mas no en espiral como las columnas salomónicas. Sus retablos fueron minuciosos y de alto valor artístico. Se pretendía que su mayor atractivo, tal como era la tradición, recayera en la belleza de su imaginería, por eso San José, elaborado por Alonso de Paz, era una verdadera pieza de arte. Los planes iniciales para este templo sobrepasaron a la realidad, que según puede consultarse en la historia de la Ciudad Colonial , la hicieron víctima de la burocracia y del papeleo. Su historia se remonta a 1740 cuando se contó con un permiso municipal que, finalizados los planos, era el primer gran paso para concretar el futuro templo. La iglesia fue construida y dos años después Felipe V ordena la clausura del lugar, puesto que había sido erigido sin completar los permisos requeridos, incluso procedió a multar a las autoridades involucradas que habían dado su visto bueno, pese a la falla en el proceso.
Si la historia denota el tesón de los fieles por reconstruir sus templos luego de los terremotos, tampoco dejarían que los papeleos fueran el obstáculo para darle continuidad a la obra. Fue así que después se realizaron trabajos adicionales a la iglesia y se pretendía inaugurarla de manera formal en febrero de 1762. Esto fue posible una vez completado los procesos que llegaron hasta la Real Audiencia para corregir las sanciones. La lucha por mantener este templo como lugar de fe para los fieles del barrio encuentra su fin luego que, tras los seísmos de 1773, las monjas carmelitas usaran sus espacios para el trabajo de pieles, lo cual no era ni la sombra de la finalidad inicial de la construcción, y tampoco fue el último uso poco noble que se le dio a la edificación. Sus estructuras quedaron en calidad de ruinas y en 1990 se iniciaron los trabajos de restauración para devolverle vistosidad y la dignidad del antiguo templo que inicialmente fue.
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