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Historia

Casa de té, 1,924

Los parques zoológicos se remontan al 1150 antes de Cristo. Ya para entonces, el emperador chino Wu Wang tenía un jardín de la inteligencia con peces, aves y anfibios. Jardines de este mismo tipo existían en el Egipto de los faraones. En el siglo XVII, en Venecia, los Médicis tenían un parque en donde recibían animales salvajes. La colección más célebre que existió en Europa perteneció a Luis XVI de Francia y estaba ubicada en Versalles.

En 1519, Jacques Soutelles en su obra La vida cotidiana de los Aztecas en vísperas de la Conquista, menciona jardines de animales como el de Moctezuma en México. Aunque no será sino hasta 1903 que se inaugure el primer parque zoológico abierto al público latinoamericano en Mendoza, Argentina.

En Guatemala fue José María Reyna Barrios quien en 1892 expropió la finca La Aurora, para construir un jardín público gigantesco, pero no fue sino hasta 1924, con José María Orellana, que se inauguró. El zoológico no siempre gozó del apoyo del público y la administración, incluso en ocasiones estuvo a punto de cerrar. En 1991, los jardines estaban en un estado deplorable, las instalaciones se caían, los animales estaban mal alimentados y continuamente se enfermaban. Desde entonces el zoológico tomó un nuevo rumbo, que no consistía únicamente en la exhibición de los animales, sino en la educación, recreación, conservación e investigación.