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Lanquín, un viaje a la aventura subterránea

El punto de partida para llegar a Lanquín es la cabecera departamental, Cobán, que dista tres horas de este pintoresco municipio. Para llegar hay que dirigirse por la carretera que conduce a San Pedro Carchá. De allí en adelante, el trayecto se realiza en camino de terracería, desde el cual el panorama que se divisa es espectacular.

La topografía de la región es tan generosa como diversa. Por un momento son planicies, luego la profundidad de los siguanes asombra en una sinfonía de sonidos, colores y el olor penetrante de la selva.

El origen de estas grutas se remonta al cambio de dirección experimentado por el río Lanquín, que en la entrada recibe al visitante con el brillante turquesa de sus aguas. Este arrastra fuertemente miles de litros de agua cristalina y una brisa minúscula que refresca todo el entorno.

Lanquín ofrece un hermoso refugio lleno de atractivos. El paisaje compuesto por un escenario espléndido que incluye una espesa vegetación y el murmullo tranquilizador del río, nos transporta de inmediato en un paseo sin tiempo. Por último, remata el escenario la magnificencia de los peñascos carcomidos por la fuerza erosiva del agua que fluye desde sus profundidades.

Todo se combina en este espacio para asumir una nueva aventura, entrar a un mundo subterráneo en donde imperan las sombras. Con equipo en mano y una cámara a cuestas la aventura se puede prolongar para vivir las emociones más fuertes de este paraíso escondido.


Exactitud natural

Uno de los más grandiosos espectáculos que ofrece Lanquín es el vuelo de los miles y miles de murciélagos que habitan su interior.

Con la exactitud de un reloj salen todos a las seis de la tarde y regresan puntualmente a las 5:30 de la mañana. Pero más increíble es que si una persona se interpone en su camino estos mamíferos alados esquivan la colisión con una precisión milimétrica. Proyecta en tu próxima visita ser parte de este fabuloso episodio.

Expedición entre las rocas

Para ingresar al lugar los turistas se registran en la oficina de control que se encuentra en la ribera del río cerca de la entrada. En ella se efectúa el pago, por persona, de Q.10.00 quetzales, para nacionales, y Q.25.00 para extranjeros que sirve para cubrir el costo de la energía eléctrica instalada en su interior e ilumina esta catedral rocosa.

Lo más recomendable para disfrutar de esta odisea terrestre es contar con la colaboración de guías locales, quienes te pueden brindar un recorrido seguro, además de información adicional sobre los alcances de anteriores expediciones.


Sin olvidar nada

Una buena parte del trayecto está iluminado con energía eléctrica pero hay que caminar con cautela. El suelo es resbaloso por la humedad. Las piedras hacen un tanto accidentado el ingreso, se recomienda utilizar un calzado apropiado y casco.

Utiliza pantalones y camisas frescas, procura además llevar tus cosas en una mochila para tener libres las manos en caso de un resbalón. Incluso tu equipo fotográfico no debe estar tan expuesto, protégelo con bolsos apropiados y ten en cuenta que la luz en este sitio es escasa.
Para nuestra sorpresa, uno de los mejores guías es Nicolás, un niño q'eqchi' de 11 años que conoce cada detalle de las grutas ya que las visita regularmente desde pequeño.

Nicolás es un niño que estudia durante la semana como cualquier otro. Pero los fines de semana y durante las vacaciones su vida se transforma en aventura, ya que se dedica a dirigir expediciones al interior de estas fabulosas creaciones de la naturaleza. En sus explicaciones a los turistas él brinda una verdadera lección de la sabiduría conservada de manera oral por los integrantes de su comunidad.

Lanquín, como otros lugares de la región, sufrió duramente los embates del conflicto armado interno, por lo que muchos de sus registros documentales desaparecieron. Por eso, toda la historia de su comunidad ha sido preservada por sus miembros a través de la tradición oral y Nicolás es la mejor evidencia de ello. Con toda la solemnidad del caso nos comenta interesantes anécdotas de sus antepasados y las ceremonias que desde la época prehispánica se llevaban a cabo en su interior.


Formas caprichosas

Las caprichosas formaciones rocosas de miles de años semejan animales. Cada una es nombrada de diversa forma, algunas de las más conocidas son el mico, el tigre, el fémur, altar de sacrificios.

En este paraíso la naturaleza ha sido espléndida, el nacimiento del ríoLanquín y la magia de este mundo rocoso son el marco perfecto para reconciliarse con la vida.

Para este chico el recorrido de media hora de camino con iluminación eléctrica hacia las profundidades es una cuestión rutinaria, ya que lo realiza desde que tenía seis años. Las grutas, desde que fueron descubiertas, han representado un reto para los científicos de todo el mundo, que han venido a Guatemala a conocer sus intimidades. Su recorrido completo aún constituye un secreto ya que no se le ha encontrado un límite aparente, además no hay mapas para guiarse. Los habitantes de la región suponen incluso que podrían tener comunicación con las grutas de Aktun Kan en Petén, pero nadie se ha atrevido a comprobarlo.

Es tanta la fascinación que ofrece este sitio que uno de sus recorridos más recordado aconteció hace 75 años. En esta ocasión una expedición de 15 franceses se adentró a explorarlas cargados con equipo especializado. El esfuerzo fue tan grande que solamente tres de ellos pudieron salir y del resto de expedicionarios no se ha tenido noticias desde entonces.


Acción de miles de años

Las grutas ofrecen un escenario impresionante compuesto por extrañas formaciones de karst o carbonato de calcio. Su composición química permite que este material se desplace y sedimente al contacto con el agua, lo que crea las cavernas y diferentes formaciones calcáreas a través de un lento proceso de cientos de miles de años. El agua producto de las lluvias externas se filtra por las bóvedas y crea interesantes esculturas naturales: las estalactitas y estalagmitas. Siglos después éstas se unen para formar una columna sólida a la que se conoce como estalagnato.
La sensación de ingresar es sobrecogedora, considerando que las grutas son el producto de la acción de la naturaleza y datan de épocas en donde no existía los seres humanos. Las grutas poseen peculiares formaciones que semejan animales y objetos. El brillo de los minerales le imprime un dramatismo que combina magistralmente con la luz que tímidamente se introduce en esta mansión en donde se conjuga la aventura, lo desconocido y las ganas de llegar más lejos.

Redacción viajes